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Por primera vez la Encuesta Chile 3D, de la consultora GfK Adimark, incluyó una muestra de niños: Novecientos menores de la Región Metropolitana, de entre ocho a 14 años de distintos segmentos socioeconómicos, respondieron preguntas sobre sus familias, hábitos, intereses y preocupaciones. Los resultados muestran que pese al enorme acceso que tienen a tecnologías e información, no son tan distintos a los niños de antes.

 

 

 

No están ni quieren estar solos

 

La lógica es sencilla: los encuestadores pensaron que esta generación de niños hiperconectados iba a estar más aislada, pero los resultados muestran que al menos, según ellos, no es así. Cuando les preguntan por la cantidad de amigos que tienen, la mayoría dice que tienen muchos o que su número de amigos es el “normal”. Sólo un 14 por ciento dice tener “pocos”, y eso es más fuerte entre las niñas (18 por ciento) que niños (10 por ciento). Su método para hacer amigos sigue siendo el más tradicional: la mayoría dice que los ha conocido en el colegio (86 por ciento), en su barrio (57 por ciento) y el 10 por ciento agrega que fue en la plaza. “Los niños siguen hablando de actividades que son gregarias y son las mismas que tenían las generaciones anteriores. Sólo el tres por ciento dice que conoce a sus amigos online”, cuenta José Miguel Ventura, gerente comercial & marketing de GfK Adimark, sobre una de las principales conclusiones que sacaron de este estudio. Otro dato llamativo es que, por ejemplo, jugar videojuegos es algo que genera un alto interés y dos tercios de ellos dice que le gusta, pero el 60 por ciento de los que realiza esta actividad dice que prefiere jugarlo con más personas que solo, y que le gusta que esas personas estén con él en su casa y no conectadas online.

 

Si los encuestadores esperaban encontrarse con niños emancipados y centrados en sus universos digitales, también se llevaron una sorpresa, porque de acuerdo al estudio Chile 3D, para los menores de entre 8 y 14 la familia sigue siendo lo más importante. “Se dice que los cabros chicos hoy son independientes, que quieren vivir su vida y que no los molesten, pero tienes datos que muestran que lo que más les gusta es estar en familia”, dice Ventura. De hecho, cuando se les pide que mencionen espontáneamente qué es lo que los pone más contentos, cerca de un tercio responde que compartir o salir con su familia, que es la alternativa que genera más menciones, seguida más atrás por salir de la casa a jugar o pasear (13%). Otras cifras que reafirman esa idea es que actividades como estar con sus abuelos, estar con los primos o ir a reuniones o almuerzos familiares están entre las que más aparecen cuando les preguntan qué les gusta hacer, y en todos los casos obtienen sobre el 70 por ciento de las respuestas.

 

 

 

 

La mamá sigue siendo la más presente

 

En la ecuación familiar la mamá aparece mucho más que el padre. El 56 por ciento reporta que ella es la persona con la que pasa más tiempo, seguida por la abuela (22 por ciento), mientras que el papá (14 por ciento) sólo obtiene un poco más de menciones que los amigos (12 por ciento). La mamá es también quien los cuida cuando están enfermos en ocho de cada 10 casos y la persona que aparece con más menciones cuando les preguntan quién los ayuda a hacer las tareas (71 por ciento versus 24 por ciento del papá). Cuando les preguntan por un ídolo, el seis por ciento responde que la mamá, el doble que los padres.

 

 

Tienen acceso a mucha, pero mucha tecnología

 

El estudio les preguntó a los niños y preadolescentes qué objetos y aparatos tienen y el grado de autonomía con que cuentan para usarlos. Tres de cuatro responden que tienen celular propio, cifra que en el caso de los de entre 8 a 10 años es del 57 por ciento y entre los de 13 a 14 llega al 95 por ciento. Alrededor de la mitad de la muestra general dice que tiene tablet y computador o notebook propio. Seis de cada 10 dicen que hay consola en la casa y lo que es bastante sorprendente es que un 76 por ciento de los niños cuenta que tiene televisión en su pieza, donde, dicho sea de paso, poco más de la mitad duerme solo y el resto comparte habitación. El 41 por ciento responde que se va a la cama a las nueve de la noche los días de semana, un 30 por ciento lo hace a las 10 y el 14 por ciento dice que a las 11 de la noche.

 

En el ítem de acceso a la tecnología las edades cobran importancia pues el 59 por ciento de los niños entre ocho y 10 años dicen que sus papás les controlan lo que ven en televisión, un porcentaje similar al que reportan los menores de 11 y 12 (56 por ciento), mientras que la cifra se reduce a un tercio entre los de 13 a 14 años. Similar es lo que ocurre cuando la pregunta se hace en relación a internet: el 65 por ciento del tramo de 8 a 10 años admite que le supervisan la navegación, y el 63 por ciento de los de 11 y 12 años dice lo mismo. Entre los mayores, en cambio, la cifra de supervisados vuelve a caer a alrededor del un 30 por ciento.

 

 

 

Youtube es su red

 

“Muchos creen que Facebook es la red social de los niños, pero YouTube lo es realmente. Para ellos sin YouTube no hay vida. Eso es transversal a todos los niveles socioeconómicos, edades y sexos”, dice Ventura. Cuando les preguntan cuál es la página que más ocupan en la red, siete de cada 10 responden que el sitio de videos. Este aventaja por mucho a Facebook (15 por ciento), Google (11) e Instagram (seis por ciento), las web que lo siguen. Se trata de una tendencia que es más marcada mientras más chicos son: mientras que el 82 por ciento del grupo de 8 a 10 años dice que ese es su sitio favorito, en el grupo de 13 a 14 años la diferencia con otros sitios y redes sociales se va acortando.

 

Además, cuando les preguntan por qué les gusta hacer, el 89 por ciento se inclina por “ver videos en YouTube”, interés que sólo es superado por escuchar música (91 por ciento), algo que, dicho sea de paso, también pueden hacer en… YouTube.

 

 

El bullying es un tema

 

Esta es una encuesta que toca muchos aspectos, y uno de ellos es el conocimiento que tienen los niños del acoso escolar, y claramente queda demostrado que es un asunto que ha penetrado con fuerza en la agenda, ya que el 94 por ciento dice saber qué es. Más preocupante que eso es que el 51 por ciento dice que en su curso hacen bullying y de esos, el 49 por ciento responde que ha sido víctimas de este tipo de problemas.

 

La encuesta también les preguntó a los menores qué cosas les dan miedo: la primera mención espontánea fue las arañas (20 por ciento), seguida de la oscuridad (18); estar solo, el abandono o la soledad (7 por ciento); los juegos, películas o dibujos animados de terror (6 por ciento) y los payasos (5 por ciento).

 

 

No tienen ganas de ser sedentarios

 

Se ha hablado tanto de las altas tasas de obesidad infantil que hay en Chile que otra hipótesis que se planteaba al comenzar el estudio es que a los niños de hoy no les interesa demasiado el deporte ni estar al aire libre. A juzgar por lo que ellos dicen, está pasando todo lo contrario y los niños están pidiendo con fuerza que los saquen y dejen moverse. Entre los pasatiempos que aparecen con más menciones están muchos que tienen que ver con eso, por ejemplo el 93 por ciento dice que le gusta bañarse en la piscina, al 86 salir a jugar al aire libre y a tres cuartos de ellos les gusta hacer deporte. Otra cosa es que lo hagan, por supuesto, pero 8 de cada 10 dicen que practican alguna otra actividad física aparte de las clases de educación física. El fútbol es claramente el favorito, entre los hombres, y es su principal hobby, por encima de jugar videojuegos o ver televisión. “Vemos que los niños quieren salir a jugar, correr y hacer deporte”, reflexiona Ventura. En el caso de las niñas, sobre todo en el tramo de las encuestadas de entre 8 y 10 años, parece estar dándose un “efecto Luna”, ya que la actividad física que más menciones espontáneas obtiene (26 por ciento) es andar en patines, tal como hace la protagonista de la exitosa serie Yo soy Luna, pero también hay un 23 por ciento de niñas que juega fútbol.

El interés por salir y estar al aire libre también se nota cuando les preguntan a dónde les gusta ir. Ahí, después de ir al cine, el lugar favorito de los niños chilenos es la plaza (nueve de cada 10 lo dice) y por ejemplo tres cuartos contesta que le gusta salir a acampar, empatando con la posibilidad de pasear en el mall.

 

 

 

 

Tienen poder de decisión en la casa

 

Sería exagerado decir que estos niños mandan, pero de que tienen opinión sobre lo que hacen ellos y su familia, tienen. Tres cuartos eligen la ropa que les compran y cómo decorar su pieza, seis de cada 10 deciden qué colación llevan al colegio, la mitad opina sobre dónde debe ir la familia de vacaciones y eligió su celular.

En cuanto a los permisos la diferencia de edad empieza a pesar. De los más chicos, entre 8 y 10 años, a sólo un cuarto los dejan quedarse a dormir en casa de amigos, mientras que en los mayores, de 13 a 14 años, el porcentaje con permiso se duplica. Esto es aún más acentuado con el andar en micro solo: a sólo el tres por ciento de los de 8 a 10 años sus papás los dejan hacerlo, cifra que sube al 22 por ciento en el tramo de 11 a 12 y hasta un 61 por ciento en los de 13 a 14 años. En cuanto al pololeo, a sólo un cuarto de los niños entre los 8 y 12 años se lo permiten, mientras que desde los 13 el permiso aumenta al 63 por ciento.

 

 

 

Hay vida más allá de las pantallas

 

Su acceso e interés por la tecnología no significa que eso sea lo único que les importa. “Nosotros pensamos que los niños iban a ser medio ‘adictos a la tecnología’, básicamente porque la tienen super a la mano, y nos encontramos con que si bien tienen un acceso tremendamente alto a ella, ésta no los desconecta de lo que está pasando con el mundo”, explica Ventura sobre una de las principales conclusiones que sacaron de este estudio. Sólo un cuatro por ciento de niños dice que no usa internet, pero tampoco es lo único que les gusta hacer, y los encuestados muestran interés por una variedad de actividades: una de las más masivas y transversal en todos los tramos de edad y segmentos sociales es escuchar música: le gusta al 91 por ciento y no sólo la escuchan en el computador. Esa afición en todo caso no se traduce, por ejemplo, en un interés mayoritario ni por tocar un instrumento y sólo alrededor de un tercio dice que le gusta. Algo que sí es mucho más fuerte, en las mujeres, es el canto. El 70 por ciento de ellas dice que les gusta, mientras que un tercio de los hombres responde lo mismo.

A tres de cada cuatro les gusta pintar y dibujar y el 67 por ciento dice que le interesa el trabajo manual y a la mitad le gusta bailar. Menos masivo es el interés por los libros: el 42 por ciento dice que le gusta leer, pero hay diferencias significativas por género: le gusta a un tercio de los niños y a la mitad de las niñas.

 

 

 

 

 

La mesada no es algo extendido

 

La mayoría no tiene mesada, sólo alrededor de un tercio contestó que sí recibe un monto de dinero en forma sistemática, una tendencia que es similar en los distintos tramos de edad que incluye la encuesta. Entre los que sí reciben mesada, el 56 por ciento lo hace mensualmente, el 13 de manera quincenal y el 15 por ciento, semanal.

 

Un dato curioso es que un tres por ciento de los encuestados dice que les dan 150 mil pesos al mes. Además, hay más niñas que niños recibiendo mesada (39 versus 29 por ciento) y ellas reciben en promedio cinco mil pesos más que ellos.

 

 

 

 

Los sellos han entrado… pero no necesariamente les hacen caso 

 

Desde fines de junio del año pasado los alimentos envasados están obligados a advertir sobre los altos niveles de azúcares, calorías, sodio y grasas saturadas a través de símbolos negros, y por eso el estudio preguntó sobre su nivel de conocimiento e impacto. Los resultados son de dulce y de agraz (si se permite el refrán sin ser etiquetado): a menos de un año de la puesta en marcha de la ley de etiquetado, el 87 por ciento de los niños dice haber visto, oído o leído sobre los sellos. Pero tres de cada cuatro contesta que no ha dejado de consumir productos como consecuencia del etiquetado. “Eso no es tan positivo”, opina Ventura.

 

La comida rápida o alta en grasas sigue teniendo una gran fanaticada entre los niños, o al menos eso parece cuando les preguntan por su comida favorita. Si bien la primera mención se la llevan los tallarines, con un 21 por ciento, después los siguen las hamburguesas y vienesas (10 por ciento), el pollo y los nuggets (9), el pollo con papas fritas (7) y, sólo al final, la lasaña con el mismo porcentaje. Relegados en posiciones bien secundarias están la pizza, el pastel de choclo y el sushi. Peor es nada.

 

* Para el estudio KIDS3D, de GfK Adimark, se entrevistó a 900 niños divididos en tres segmentos: de 8 a 10 años, de 11 a 12 y de 13 a 14. La muestra considera a menores residentes en la Región Metropolitana de los segmentos socioeconómicos C1/C2 y C3/D.

 

Link al Artículo Fuente: http://www.latercera.com/noticia/10-cosas-no-sabiamos-los-ninos/

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